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25 dic 2013

Ensayo



Disección, trabaja con la idea del quiebre, la fragilidad de la palabra, de las posibilidades de la literatura, del escritor, de Arriola.



Disección
Por: Ronny Nevárez


Epistemicidio y Poiesis.  
¿Cuál es la naturaleza del lenguaje que utilizamos para describir el mundo?  ¿Qué esconde? ¿Cómo ve? ¿De qué se vale para ver? ¿De qué se vale para representar lo visto? Son preguntas que permiten pensar la forma enciclopedista contra la forma de Arreola de construir y representar  a las bestias. En la primera existe una intención epistemicida que guarda excesos de razón que organizan la vida, que al nombrar a los objetos y los seres del mundo no solamente los representan, sino que toman una parte de ellos, aniquilan la realidad en su forma, y la fragmentan para volverla a presentar en los juegos del lenguaje del iluminismo.
Arreola representa las cosas en movimiento, mientras dura el juego. Su obra es una extensión de aquello que sucede en el mundo de las bestias. Retrata los 10 km extras que corrió un ciervo y que no fueron capturados porque sucedieron tras la colina. Arreola no intenta separar al animal para describirlo, intenta dibujarlo en una extensa pintura que capte giros, saltos, sonidos y que nos permita contemplar la riqueza del movimiento.
Disección
Para describir una bestia, en el marco de la Enciclopedia, es necesaria su quietud. Esto nos permitirá manipular las herramientas textuales que conserven a la bestia enrejada a las características específicas que la hacen ser esa bestia y no otra. El primer paso para guardar una bestia en la enciclopedia consiste  en extender sus extremidades y atarlas con un par de características y sellar el nudo con una medida aproximada.
El segundo paso, requiere mayor cuidado y precisión. Registre en centímetros la caja torácica del animal, luego detalle, brevemente, la textura de su revestimiento, Tome una palabra afilada con anterioridad, realice un tajo abdominal en la mitad de la bestia. Tome los pliegues posteriores al corte y fíjelos con dos palabras a su tablero.
El tercer paso exige prolijidad. Compare la forma de los órganos animales, tome palabras del muestrario y sujete muy bien. Si no existe en el muestrario lo que está observando, utilice el más cercano en apariencia.
Para el cuarto paso, deberá partir a la bestia, tomar las partes que lo delatan y  colocarlas en cortas oraciones, del centro a las extremidades. Guárdelo en su enciclopedia, donde se detallen las bestias con mayor parecido.
Poiesis
Cuando Arreola escribe sobre un sapo, dos sapos saltan. Arreola observa una bestia, la persigue, juega con ella, pero siempre le deja ventaja. Solo quiere verla correr, saltar según sus posibilidades anatómicas o incluso en contra de ellas. Quiere guardar su propio sapito que sea “todo corazón”, una réplica que croa entre las hojas. Su intención es devolverles el ser, antes subordinado y negado por la razón, mediante consideraciones establecidas en características antropomorfas. Arreola construye un vínculo para ver con amplitud  aquello que se mueve fuera de nosotros.

Ensayo


Decir, ensaya con la posibilidad única que supone tener la palabra y el tiempo, creando una convivencia casi perfecta entre los conceptos, que permite reflexionar sobre la vida y la condición humana. 



Decir
Por: Gabriel Ayala 

Después de tanto tiempo, después que el tiempo ha traspasado, nos ha traspasado, atendemos con cautela el motivo de las sensaciones que nos dejan las vivencias. Sí, vivencias, allá las mentes simplonas que creen que asistir a la vida es: una “experiencia”.
Y aquí recae el mayor de nuestros problemas, en el apocalíptico mundo conceptual, pasamos de un éxodo a otro, pero esa transición es la que no sabemos cómo definir y sencillamente profesamos ‘algo’, que no es precisamente lo que queríamos decir.
Partiendo de esas premisas asumo mi responsabilidad, en función de los conceptos mal aplicados hace ya casi dos años, me asumo como culpable y único responsable de haber dicho ‘cosas’ que jamás debí siquiera mencionarlas por respeto a las palabras. Quizá fue mi falta de creatividad la que me obligó a decir lo que dije, o quizá fue el momento, quizá… estuve algo obnubilado por el momento, una especie de espejismo, o un canto de sirena.
Y el tiempo pasa, y nosotros estamos enrevesados en él, penetrados por su forma, y es en ese encuentro cultural con él, es que el tiempo entra hasta el fondo; como lo diría Octavio Paz en su “Laberinto de la soledad” lloramos nuestra identidad.
Y si juntásemos estos momentos: tiempo y palabra, estaríamos frente a la explicación, una de las tantas, una de las mejor pensadas creo yo, el ser. Heidegger es bueno acercándose al hecho de pensar el tiempo, el cruce que existe con la palabra. No hizo mal al decir que el ser habita en la palabra.
Ahora me siento como la Pizarnik cuando el verso no le llegaba y nació su obra “Palabras”, quizá sea por el despojo que me deja la ausencia conceptual, no de la partida del espejismo, no, no; más bien de la carencia de una palabra precisa para redefinir donde mismo es que estamos, donde mismo es que nos ubicamos, después de estos sangrientos casi dos años.
Somos como harapientos mendigos que salimos en busca de la palabra precisa, para decirla en el momento adecuado, pero siempre estamos yéndonos, y creo que ahí recae el problema, en la salida. Las salidas nos marcan tanto o más que las entradas. No lo sé…
Una última aclaración por si es que aún no se han dado cuenta los músicos, los pintores, y todo aquel que se siente con la capacidad creadora o redentora de la realidad. TODO LO QUE HAY ESTÁ HECHO DE PALABRAS, TODO…
Ese es mi deber conciliar mi sueño, con la palabra liberadora, que nos lleve al siguiente momento donde pueda respirar al tiempo sin conflictos, y dejemos de estar fluctuantes en él, penetrados por él. Saliendo, siempre saliendo, errantes por el mundo de los conceptos…